Cada componente del EPI – arnés (norma EN 361), casco (EN 397) y línea de vida (EN 354)- debe pasar por una verificación en tres pasos: homologación (marcado CE y certificado del fabricante), estado físico (sin cortes, deformaciones o corrosión) y ajuste correcto (arnés ceñido al torso, mosquetones con seguro activado). En 2023, un estudio de OSHA reveló que el 40% de los arneses fallidos tenían hebillas oxidadas no detectadas en revisiones superficiales. Herramientas como etiquetas QR en los equipos permiten rastrear fechas de caducidad y mantenimiento. Regla de oro: “Si dudas del EPI, no lo uses”.

